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Expedientes Secretos DQ | Valentín Eduardo Gómez

Regreso a las fuentes

El Club Atlético Bernal vuelve a crecer con la mística de su mayor referente como bandera.

Miércoles 1ro de abril de 2020, por Webmaster

BASQUET: El Club Atlético Bernal vuelve a crecer con la mística de su mayor referente como bandera.

BASQUET: El Club Atlético Bernal vuelve a crecer con la mística de su mayor referente como bandera.

Tras años de mala gestión, el Club Atlético Bernal comenzó a resurgir. Acrecentando la masa societaria, sumando actividades y, principalmente, reabriendo la institución hacia la comunidad. Mucho de este cambio tiene que ver con su actual presidente. Juan Manuel Gómez, un hombre que desde la cuna lleva al rojo y blanco de esta institución en la sangre y que, con el amor que supo pasarle su padre por estos colores, intenta regresar a las fuentes para volver a crecer. Así, la mística de Valentín Eduardo Gómez -pionero del básquet local y gran gestor del CAB- está nuevamente viva en las instalaciones de la barranca de Labarden.

Valentín (Foto) nació en Quilmes en 1946 y, como sus abuelos vivían a solo dos cuadras del club, empezó a jugar al básquet desde las categorías inferiores, cuando la cancha era aún de polvo de ladrillo y descubierta, hasta pasados los 20 años. Luego, fue de las personas que más colaboraron con el crecimiento de la institución para que llegara a lo que es hoy ediliciamente. Formó parte de la generación que a pala hicieron el pozo de la pileta y ayudó al crecimiento del básquet, no solo en el CAB, sino también de la Asociación Quilmeña, llegando a ser su presidente. Con su guía, en los 90’s el equipo juvenil del Bernal se consagró Campeón de Campeones de la Provincia de Buenos Aires. De ese semillero, surgió Diego Prego, el gran referente que integró la Selección Argentina.

“Mi viejo era colectivero de la línea 4, la actual 263, que llegaba al Río de Bernal. Allí, un día encontró flotando unos tablones enormes, dejó el recorrido, consiguió un camión y junto a todos los amigos los fueron a buscar. Esa fue la primer tribuna de la cancha de básquet”, rememora Juan Manuel e, inmediatamente, su hermano Marcelo -considerado uno de los mejores tenores del mundo y que brindó varios recitales a beneficio de la institución- suma más anécdotas que pintan de cuerpo entero a Valentín: “cuando un viento terrible tiro más de diez pinos del campo de tenis, alquiló una motosierra y mi hermano y yo agarramos los serruchos. En un día entero de laburo sacamos todo. Otra vez se inundó la cancha y se despegó íntegramente la goma, entre los tres la sacamos y volvimos a pegar. Otro ejemplo de su amor: nos habíamos quedado sin agua en casa porque se había roto el equipo de presurización del club. El sacó el de nuestro propio hogar para ponerlo acá”. Sí, compromiso en estado puro.

También, son muchas la historias referidas estrictamente al básquet. Juan Manuel relata que “cuando éramos muy chicos él llevaba a todo el equipo en una Ford F100 a todos los clubes de visitante y muchas veces hacía más de un viaje. Cuando crecimos y pasamos a formar parte del equipo técnico de minibasquet, los domingos se levantaba a las 7 para llevar a los nenes de las categorías más chicas a sus partidos. Así hasta que nos dejó”.

Por todo este cariño hacia el club y el barrio, no fue de extrañar que cuando Valentín falleció, el 9 de septiembre de 2001, a pedido de los vecinos y los chicos del club fuera velado en la cancha de básquet que hoy lleva su nombre. Además, por su compromiso con este deporte a nivel local, el palco oficial del microestadio de Argentino de Quilmes fue nombrado en su honor, al igual que varios torneos realizados por la Asociación Quilmeña.

Mariano Anconetani, un jugador muy querido del Bernal, describió como nadie en una carta a la Federación lo que despertaba -y sigue despertando- este verdadero ícono del club: “cómo no ir con las piernas adelante si cada vez que levanto la vista, en lugar de mirar el tanteador, veo el nombre de lo que fue y será Valentín para este club. Siento mi columna desviada, pero feliz de haber viajado en esa camioneta por todos los clubes”.

En la actualidad, la institución volvió a tener una política totalmente inclusiva, sumando cada vez más chicos en todas sus categorías y con un proyecto de básquet a largo plazo, apoyando social y económicamente a cada jugador.

“El quería que los pibes del barrio tuvieran un lugar donde encontrarse, alejados de las malas influencias”, explica Juan Manuel y cierra la charla refiriéndose a su nuevo rol: “acá me siento como en mi casa. Esto lo mamé desde que nací y el sentimiento que me enseñó por este lugar es indescriptible. Es un orgullo increíble cumplir su misma función y poder hacer al menos un poco de todo lo que él hizo por el club”.