
Ciencia, arte, técnica y estrategia. ¿Qué dice el diccionario sobre estas cuatro palabras?
Ciencia: conjuntos de conocimiento obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.
Arte: virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
Técnica: perteneciente o relativo a las aplicaciones de las ciencias y las artes.
Estrategia: arte para dirigir las operaciones de un combate.
Desarrollemos, ahora, estas cuatro palabras trasladarlas a un combate de box.
Parte II: Arte
El arte en el box se refiere más puntualmente a nuestros púgiles que al adversario. Está muy lejos del impulso, hábito, instinto o reflejo y está muy ligado a la creación, razonamiento, elaboración, conocimiento, observación y deducción entre lo que necesito y lo que conviene para ser más precisos. No todo lo que precisamos es lo que nos conviene y, priorizar la conveniencia a la necesidad, es de sensatos.
El conocimiento del arte nos conduce al manejo de situaciones con una supremacÃa única, dominando el tiempo y los tiempos de ejecuciones a favor de nuestra voluntad y conveniencia.
No todo conocimiento deriva de la experiencia, sino del razonamiento. La virtud es conocimiento y, por lo tanto, puede ser aprendida, siempre y cuando sea bien enseñada.
Es muy probable que la razón supere al valor: seamos valientes, pero no inconscientes, y tratemos que la probabilidad esté siempre, en su mayor porcentaje, a favor de nuestro lado.
Aquellos entrenadores que se la pasan exigiendo a sus dirigidos que sigan al pie de la letra los movimientos coreográficos, según los marcan los benditos libros de boxeo, no consiguen otra cosa que ponerle un bozal a la espontaneidad y reprimir de toda creación a sus boxeadores.
Cuando dos púgiles están cruzando golpes, es sÃntoma de que están actuando al mismo tiempo la misma ejecución. Dejando de lado toda la ciencia y todo el arte, como si fuera inevitable.
El arte nos sugiere ensayar maniobras para neutralizar al oponente con un riesgo mÃnimo.
No existe boxeador con ataque sostenido con una exposición y un riesgo mÃnimo. Tratemos de utilizar la inteligencia, dejemos de lado la inercia y los actos repetidos innecesarios. No se olviden que la imaginación pasa por todas partes.
La actitud es una cualidad destacada en muchos púgiles pero, si ésta no va acompañada de aptitud, es inercia.
Lo ideal es lo más frecuente a enseñar, pero si razonáramos un poco, nos darÃamos cuenta qué lejos que está de lo posible. Ser prácticos no es un punto de partida, sino uno de llegada. SerÃa menos complicado si les enseñáramos posibilidades y no insistir tanto con los ideales, dándoles y transmitiéndoles de esta manera una enseñanza más practica a nuestros boxeadores.
Si tuviéramos que nombrar púgiles grandes en el arte, darÃamos los mismos nombres que pusimos como ejemplos de maestros de la ciencia: Cassius Clay, Carlos Monzón, Roy Jones, Prince Hamed, Pernell Whitaker, Maravilla MartÃnez, Floyd Maywether y muchos otros, todos ellos muy difÃciles de neutralizar. ¿Y por qué los destacamos también como grandes en el arte? Porque cuando conectan a sus rivales de turno, lo hacen con una limpieza llamativa y difÃcilmente se estén cruzando a golpes.
Estos grandes combaten a base de creación, elaboración, espontaneidad y, por sobre todo, razonamiento.
(*) Carlos Paniagua es Entrenador de boxeo.