
Ciencia, arte, técnica y estrategia. ¿Qué dice el diccionario sobre estas cuatro palabras?
Ciencia: conjuntos de conocimiento obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.
Arte: virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
Técnica: perteneciente o relativo a las aplicaciones de las ciencias y las artes.
Estrategia: arte para dirigir las operaciones de un combate.
Desarrollemos, ahora, estas cuatro palabras trasladarlas a un combate de box.
Parte IV: Estrategia
En las entregas anteriores analizamos:
Ciencia: estudio de la oposición.
Arte: accionar mediante un conocimiento.
Técnica: utilizar los conceptos mencionados en tiempo y forma.
Teniendo estos tres conceptos bien aprendidos y fundamentados, darÃa la sensación de que no falta estrategia, pero no es asÃ: una buena estrategia realza a los mediocres y, sin ella, se pierden muchos talentos. Los grandes boxeadores, a los que fui haciendo referencia en estas columnas, son poseedores de los tres conceptos y también tienen en claro el orden en que hay que emplearlos, por lógica, les aflora una estrategia.
El orden es sencillo: cuando comienzan el combate están fÃsica y mentalmente abocados a la ciencia, haciendo una lectura para no ser neutralizados y, con el resto de tiempo que les queda, conectar al rival. A medida que pasan los rounds, con una lectura resuelta casi en su totalidad, es muy probable que les quede mucho más tiempo para continuar conectando con un riesgo mÃnimo, empleando el arte adecuado y jamás descuidando la ciencia. Por decantación, trazan un combate de menor a mayor, la cual es una estrategia muy saludable para la administración de su condición fÃsica. No se olviden que no es lo mismo defenderse porque uno quiere o lo tiene planeado, a que lo hagamos porque nos obligan o por producto del cansancio.
Todo adversario tiene un terreno en el cual se destaca y, por ende, en el que se encuentra todo su potencial, entonces, únicamente con una estrategia adecuada lo podremos sacar de contexto. Por ejemplo, si nos enfrentamos a un atacante o fajador, la solución difÃcilmente serÃa huir cediéndole todo el terreno e iniciativa, ya que, obviamente, estarÃa en su salsa.
Algo razonable serÃa hacerle creer que lo vamos a combatir en su terreno, basándonos de fingimientos, con un toque de dotes actorales de deseos de combatir. Es decir: fÃsicamente en pleno ataque, pero mentalmente en defensa absoluta para que reaccione mediante nuestra acción.
Recuerden que la acción es iniciativa y la reacción es provocada. Si nosotros somos portadores de acciones elaboradas y fundamentadas, podremos provocarles reacciones equivocadas en defensa o en ataque. No es lo mismo ir detrás de sus acciones, que hacerlos reaccionar mediante la nuestra y de esa manera manejar el combate en el terreno en que mejor nos desenvolvemos.
Entonces, para resumir, la ciencia estudia, el arte crea, la técnica ejecuta y la estrategia miente.