
Quilmes no le dio tregua a Boca. Con ganas y furia se lo llevó por delante desde el comienzo mismo del partido. Sacó rápido la ventaja en el marcador, aprovechó el hombre de más, tras la infantil expulsión de Silva, y en el segundo tiempo lo liquido de forma categórica. Destacadas actuaciones individuales para un equipo que se entregó pro completo y que fue superior a su rival fÃsica y futbolÃsticamente. Comienzo súper auspicioso en el retorno a la Primera División.
Los frÃos números dirán que esta fue la primera victoria por tres goles de diferencia del QAC sobre el Xeneize. Pero el resultado dejó a la vista muchas más sensaciones positivas que un dato numérico. Desde lo colectivo, desde lo individual, desde la cabeza pensante del cuerpo técnico, no cabe ninguna duda que el primer paso del equipo en su vuelta a la elite del fútbol nacional, es más que positivo.
Es que, el Cervecero comenzó a ganarlo desde su Ãmpetu, sus ganas. Esas que lo llevaron a acorralar a Boca desde el instante inicial del juego, más allá de la pesada camiseta que tenÃa enfrente. Para un conjunto que llega del ascenso, no es menor el hecho de salirle a jugar de igual a igual a un candidato al titulo. A partir de eso, quizás no llame la atención que enseguida se haya puesto en ventaja por ese remate a quemarropa de MartÃn Cauteruccio.
Seguramente, habrá condicionantes. Primero la semana irregular de Boca, con el tan polémico regreso desde Venezuela. Luego, la insólita reacción de Santiago Silva (le pegó una patada a Chirola Romero después de una infracción de este último), que dejó a su conjunto con diez hombres en el campo. Pero más allá de todo esto, los dirigidos por Omar De Felippe supieron como hacer valer estas ventajas.
Primero porque fue inteligente al tratar de defenderse con el balón y nunca retroceder demasiado en el campo. Solo por momento, y anta la falta de corte en la mitad de la cancha, se vio recostado a Quilmes sobre su propio arco. Y en el segundo tiempo, fue más criterioso para atacar, aprovechar los espacios y sentenciar la historia.
Un tremendo segundo gol, con una jugada práctica y efectiva en la que participaron muchos jugadores y que finalizó Pablo Garnier, fue el condimento que necesitaba el estadio para darse cuenta que la mano venÃa buena. A esa altura, solo el ingreso de Gaona Lugo por la izquierda de su ataque o el espÃritu de Ervitti sostenÃan minimamente a un Boca deshilachado por donde se lo mire.
El tercer tanto fue la frutilla del postre y la coronación del uruguayo Cauteruccio como el mejor de la noche (aunque hubo varios que podrÃan subir a un imaginario podio). Festejo total para el regreso a Primera, con un resultado que quedará en la historia. Claro que, también habrá que tener mesura porque solo se trata de tres puntos y debe sumar cerca de cincuenta, si es que quiere mantenerse en la categorÃa.