Casi sin quererlo, María Belén García y Marcelo Casal descubrieron el mundo de las carreras de aventura y se apasionaron. En dos años pasaron de participar en pruebas cortas a formar parte del Columbia Cruce De Los Andes, la mayor competencia de este estilo de Sudamérica y una de las más importantes a nivel mundial. Fueron uno de lo cuatro equipos quilmeños que se animaron al desafío, pero el de ellos contó con un plus extra para lograrlo: ambos son orgullosos bomberos voluntarios de nuestra ciudad.
Esta edición de la carrera largó el 6 de febrero en Lago Escondido, Bariloche, para culminar en el paso El Manso, en Chile, el día 8. Durante las tres etapas, los 952 equipos de dos integrantes, oriundos de 20 países diferentes, recorrieron un circuito de casi 100 kilómetros, enfrentándose a intensas lluvias y fuertes vientos, a 790 metros sobre el nivel del mar. Un reto nada menor para María Belén y Marcelo.
El hermoso, pero salvaje paisaje de la Patagonia, los obligó a tener que correr cuesta arriba, cruzando arroyos y lagos con agua hasta la cintura. “Nuestro reto era poder completar el Cruce y lo hicimos gracias a Diego Manzur, nuestro profe y amigo”, explica Marcelo.
Se ve que el destacado ultramaratonista Manzur cumplió su rol de entrenador, ya que el equipo Bomberos de Quilmes, no solamente lo logró, sino que, además, lo hizo en el puesto 257 de la general y en el 43 de la categoría Mixta. Un lugar nada despreciable dada la relativa corta experiencia de la pareja.
“El último día pusimos en práctica la táctica que nos enseñó: regulamos el esfuerzo corriendo diez minutos y caminando tres”, rememora María Belén el secreto para que la bandera de su amado Cuerpo Nº 8 de Bomberos Voluntarios flameara en la línea de meta.
“El cuartel nos ofreció todo el apoyo pero no lo aceptamos porque era nuestro primer compromiso”, se sincera Marcelo, pero abre la puerta: “Ahora están deseosos de que llegue la próxima edición para poder ayudarnos”.